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MonicaPedrayes

ETA

ETA

ETA ha vuelto a matar y yo no se que decir, ni creo que mis palabras puedan arrojar luz o consuelo a los afectados. No termino de ver claro como es posible que tengamos la venda puesta y en algunos casos creamos que es lícito llevarse por delante una vida para defender supuestos ideales que en la práctica nada tienen de ideal.

Perdida en este mar de dudas comencé a bucear por la red y me encontré por suerte con un texto de la psicóloga Isabella Di Carlo. Jamás había oído hablar de ella, ni tan siquiera la había leído, no obstante encuentro su texto de lo más interesante, creo que explica de manera clara y sencilla como solo desde la responsabilidad y toma de conciencia podremos mejorar el mundo, ya que todos formamos parte del todo. En un mundo competitivo donde todo es lícito con tal de ganar es difícil que las cosas vayan bien.

Psicóloga Isabella Di Carlo

Ayer ETA volvió a matar, esta vez aquí, en Mallorca. Dos hombres jóvenes han caído a manos del terror. Todos los partidos políticos se han reunido para condenar el atentado, en eso, si logran ponerse de acuerdo. Nos han dicho lo que siempre nos dicen, que ponen todos los recursos para acabar con la violencia. Si uno desea acabar con un problema, lo primero es comprenderlo cabalmente. ¿De dónde surge la violencia? ¿Es ella un asunto que concierne principalmente al gobierno? No, mil veces no. La violencia es contraria a la vida y cuidar la vida nos concierne a todos, todos los días.

No se trata sólo de ETA, o del IRA, o de los grupos terroristas árabes, verlo así es colocar el problema afuera, si el problema es exterior la solución también nos es ajena y permanecemos al margen asustados, indignados, confusos. Así la solución acaba por no llegar jamás. La solución llegará cuando asumamos el protagonismo sobre la vida y la defendamos; la defendemos conquistando la no-violencia, la defendemos sembrando la paz. La irresponsabilidad, la indiferencia, el egoísmo, la corrupción son todas ellas formas de violencia, balas que dan el blanco, ganadas que dispersan su efecto en un radio tan amplio que no pueden fallar, que ciertamente no fallan.

Estamos en una crisis financiera sin precedentes y muchas voces hablan de regresar al modelo anterior ¿Qué necesitan para ver que el un modelo financiero basado en la codicia, la injusticia y la corrupción donde la opulencia de unos se sustenta en el sufrimiento y la explotación de otros, jamás traerá armonía, paz, ni felicidad? Sembramos la paz comprendiendo cual es la dirección correcta hacia la cual debemos avanzar juntos. Sustituir los valores de la competitividad, la sinrazón de consumir y acumular aunque otros se mueran de hambre por la cooperación, la comunicación, la solidaridad, si nos traerá la paz y con ella la felicidad. ¿Quién se siente frustrado o violento si posee una red amplia y satisfactoria de relaciones humanas significativas? ¿Quién se siente violento si sabe que su vida es valiosa, que le aprecian, que le conocen, que le respetan?

La violencia es un marcador de nuestra ausencia de amor y erradicarla de la sociedad requiere cambiar nuestra forma de tratar a los niños. Un estudio antropológico sobre 49 sociedades no industrializadas realizado por James W. Prescott establece que la probabilidad de que una sociedad que sea físicamente violenta, si ésta está inclinada al afecto físico hacia sus infantes y a es tolerante al comportamiento sexual premarital, es de 2 por ciento. La probabilidad de que esta relación ocurra por casualidad es de 125.000 a 1.

Podemos sembrar la paz, podemos sanar nuestra infancia, podemos crear un futuro de esperanza cambiando nuestras prioridades. Los gobiernos tienen si una enorme tarea por delante, pero el desafío es de todos, así como lo será la victoria.

Si somos conscientes de que todos atentamos contra todos cuando abusamos, cuando criticamos o mentimos, cuando consentimos lo injusto o lo perverso, cuando huímos o cuando encubrimos y tenemos el valor de dejar de hacerlo, comenzamos a sembrar la paz. Si somos conscientes de que la irritabilidad, la frustración y las dificultades de comunicación pueden ser resueltas y no nos resignamos a vivir a medias, comenzamos a sembrar la paz. Si sabemos que nuestro campo emocional influye en todo aquel que se relaciona con nosotros, que lo que creemos y sentimos no es neutro, ni para nuestra salud ni para la de la sociedad, y sabiéndolo elegimos crecer, sembramos la paz.

Ver los telediarios y leer los periódicos que informan de un mundo que se desmorona, creyendo que ese mundo funciona independientemente de nosotros nos anula, nos margina, nos deprime y nos asusta. Podemos luchar y podemos vencer. La no violencia es la más activa de las fuerzas, su mansedumbre nada resta a su vigor, y su eficacia como Gandhi demostró, puede vencer a un imperio. Podemos vencer a ETA, a la crisis financiera y borrar de la faz de la tierra la violencia de género; podemos resolver el problema de las drogas y el del alcohol, si ampliamos la consciencia, podemos. Si trabajamos juntos, con compromiso, inteligencia y amor, podemos.

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